Apuntes sobre la reestructuración de la economía nacional de dinámica interna | MNIP

Apuntes sobre la reestructuración de la economía nacional de dinámica interna

Dentro de poco cumpliremos 2.5 meses de cuarentena COVID-19 en el Perú, siendo el país, proporcionalmente a su población, con más infectados en América Latina: 67 mil infectados al 10 de mayo con una población de 32 millones, frente a Brasil, por ejemplo, con 162 mil infectados con una población de 210 millones. Los resultados mediocres de la cuarentena en Perú, se deben a que la misma se ha implementado sin su contraparte obligatoria de inyección de liquidez en la PEA confinada más vulnerable (emprendedores y trabajadores informales que constituyen una población de 12 millones de personas aproximadamente). ¡No se puede implementar una cuarentena sin reponer el dinero diario que crean o perciben estos 12 millones de peruanos! ¡He ahí los resultados! Sin embargo, estos resultados son lógicos en el Perú, es decir, son perfectamente congruentes con nuestro status quo económico-político.

La cuarentena, pues, ha sido mediatizada por la no inclusión en esta fase de un shock fiscal de “dinero helicóptero” en la base de la pirámide social. No ha sido permitido por la llamada clase política y la política económica criollas, que se sustentan en los viejos paradigmas de la supuesta “estabilidad macroeconómica” del país por intangibilidad de las Reservas Internacionales Netas (RIN), así como por la minimización de la deuda externa y el déficit fiscal. El Perú, sometido más de 30 años a estos paradigmas anacrónicos, sería, proporcionalmente a su PBI, el país con los niveles socio-económicos NSE A-B más ricos (25% de la sociedad) y los NSE C-D-E más pobres (75% de la sociedad) en América Latina.

¿Qué hacer? El Gobierno, en menos de dos semanas, dejará la estrategia anti-pandémica de supresión del virus y levantará la cuarentena mediatizada, pasando a una estrategia de mitigación de los efectos de la pandemia. Aunque ya con manifestaciones evidentes de desobediencia civil, desorden y caos. ¿Qué pasará entonces? Puede presentarse un gran rebrote de infección y muerte a partir de la segunda quincena de la mitigación, el mismo que sería totalmente insostenible un mes después de tal rebrote. Todo ello obligaría al Gobierno a implementar una segunda cuarentena de dos o tres meses más. Nos enfrentaríamos, pues, al círculo vicioso perfecto ingobernable: cuarentena – mitigación – cuarentena.

Para que esta crisis económica-pandémica perfecta sea desarticulada, durante los previstos 1.5 meses aproximadamente de mitigación, debería diseñarse y prepararse urgentemente, durante este próximo estadío, la implementación de un shock fiscal de “dinero helicóptero” en los NSE C2-D-E y un shock de sostenimiento de oferta de bienes y servicios básicos (ver artículo sobre Apuntes de reconstrucción económica…) para así ingresar a una segunda cuarentena voluntaria de dos o tres meses. ¿En qué consistiría esta cuarentena voluntaria?:

  • Todo desempleado, emprendedor o trabajador independiente informal que se recluya en su casa recibe 1000 soles/mes, con condiciones de reporte de confinamiento, capacitación y formalización para el trabajo y el emprendimiento eficaz de negocios por constitución de cadenas de valor MYPE.
  • El Estado implementa un shock de sostenimiento de oferta de bienes y servicios básicos (ver artículo sobre Apuntes de reconstrucción económica…).
  • El Estado diseña y prepara la implementación de un shock de creación de trabajo temporal con los trabajadores y emprendedores más vulnerables.
  • El Estado diseña y gestiona la implementación de un plan de empadronamiento, capacitación, certificación y formalización dirigido a desempleados y desempleadas, trabajadores y trabajadoras independientes no vulnerables o menos vulnerables, con una perspectiva de creación de cadenas de valor MYPE post-cuarentena voluntaria.
  • Mientras tanto, la pequeña, mediana y gran empresa moderna/formal no sería parte de esta cuarentena voluntaria. Cada una de estas empresas asumiría responsablemente esta cuarentena, respetando rigurosamente la normativa sanitaria de mitigación. En esta fase de lucha contra el coronavirus, el desempleo y la pobreza estaría terminantemente prohibido todo tipo de despidos.

En tales condiciones, después de la cuarentena voluntaria, se pasaría a la implementación de los planes de choque estatales de creación de trabajo temporal e implementación de cadenas de valor MYPE. Mientras tanto, MNIP iniciaría, a nivel piloto, la implementación de los planes de acción de una tricotomía de reestructuración de la economía nacional.

Tricotomía MNIP de reestructuración de la economía nacional (fundamentos):

En primer lugar. Implementación del plan MNIP de promoción, modernización y desarrollo de cadenas de valor MYPE en todo el territorio nacional (pilotos de implementación con gobiernos locales).

En países no desarrollados como el Perú, casi todo el sistema de pequeños negocios de propiedad familiar en las amplias capas de la PEA es totalmente ineficiente. Sin embargo, cumple un papel de autoempleo local indispensable. Hoy, se encuentra en peligro de extinción frente al mercado libre y el supermercadismo.

Así, uno de los problemas básicos de estos países, que parecía no tener solución, es cómo convertir esos pequeños negocios familiares en modernos sistemas de comercio minorista. El secreto está en la habilidad de sus propietarios para desarrollar sus capacidades, convirtiéndose en concesionarios de cadenas integradas de abastecimiento de bienes, servicios y tecnología.

Lo que el país necesita más que nada son personas que tengan un poquito de experiencia en iniciar, crear y administrar un negocio, un poquito de experiencia en dirigir a otras personas, un poquito de experiencia en administración financiera y así sucesivamente. Los gobiernos por regla general no entienden esto. En los últimos 50 años, por consiguiente, se ha socavado la capacidad del país para formar el potencial humano que necesita para el desarrollo. Se ha centrado en un desarrollo por inversión y por exportaciones. Pero sólo un desarrollo por distribución -de capital, saber y gestión, que no sólo desarrolla los negocios sino también a las personas, puede crear ese potencial. Así, el factor absolutamente indispensable y centrado del desarrollo nacional, tendrá que ser una sumatoria de sistemas modernos de distribución. Sin este potencial humano, el resto no es probable que funcione.

¿Estamos en condiciones de asumir tales desafíos?

Sin duda, a partir de los años 70, la aparición de la informática y las cadenas franquiciadas en las economías de servicios, han creado las condiciones para el auto-desarrollo masivo de pequeñas empresas realmente productivas. El mundo ha iniciado una nueva fase de tipo posindustrial, que tiene como una de sus características fundamentales la formación de cadenas de pequeñas empresas altamente competitivas.

Los modelos empresariales del desarrollo por distribución

Son sistemas modernos de comercio al por menor que integran pequeñas empresas, desarrollando las capacidades de sus propietarios como concesionarios de cadenas integradas de abastecimiento de bienes, servicios y tecnología. Desarrollan el autoempleo productivo, los líderes empresariales y las dinámicas de micro crédito que necesita el desarrollo económico.

Estas cadenas integradas son un excelente ejemplo de la organización futura: crean innovaciones continuas en el mercado, planifican en forma conjunta, trabajan a escala, educan a sus asociados, practican la gestión moderna y provocan los cambios en el sistema financiero para que todos tengan acceso al capital, todo ello en base al concepto de concesiones.

En el concepto de concesiones de las cadenas integradas por transferencia de tecnología, todos los elementos son importantes: el diseño de tienda, el establecimiento de sistemas logísticos de compras y ventas, la formulación de reglas para la administración y la recopilación de información, y la preservación de la independencia de los propietarios para darles la satisfacción de manejar su propio negocio.

Ese pequeño negocio puede haber sido diseñado en su totalidad por un centro de gerencia, sus políticas y prácticas determinadas por ese centro de gerencia, igualmente el control de su inventario y la fijación de sus precios, etc. Pero, a pesar de todo, el propietario(a) individual sigue teniendo una esfera significativa de responsabilidad gerencial y siguen siendo entrenados para manejar su negocio. En el Perú necesitaríamos muchas unidades como éstas para preparar a los ejecutivos del mañana a base de autoeducación.

Pero este reto de modernización del comercio minorista, que podría ser el reto nacional más grande para cualquier país, necesita cambios en el sistema financiero para que los pequeños empresarios tengan acceso al capital. (Fuente: Correspondencia de Peter Drucker e Isao Nakaushi frente al desarrollo de Asia)

En segundo lugar. Implementación del plan MNIP de Autogestión social y Autosuficiencia urbana (pilotos de implementación con gobiernos locales innovadores).

Desde la aparición manifiesta del Sistema Capitalista Global en los años de 1980, se constituyen velozmente Estados globalistas (o Estados corporación). Estos Estados se adecúan a la globalización de los capitales financieros, que supone la minimización de sus obligaciones sociales hasta procurar librarse de la población económicamente no rentable, sobrante. Dentro del sistema de producción a base de tecnologías de punta, las capas sociales masivas no son necesarias (Fursov, 2008).

Todo ello conduce a la reestructuración espacial del Estado Nación, hacia abajo mediante los procesos de descentralización y ​hacia arriba través del nuevo rol que adquieren las instancias supranacionales —como la eurozona, el FMI, los TLC, etc.— ​(Brenner, 2003). ​El Estado Nación se transforma pero no desaparece, algunas funciones se reubican en otros niveles de la organización estatal, otras se comparten o son desplazadas a actores no estatales ​(Jessop, 2008).

Sin embargo, colocando el acento en la resolución de conflictos sociales y en las políticas distributivas, las instancias estatales subnacionales, desprovistas de una articulación con el Estado Nación –que dispone de una base fiscal para realizar modificaciones en esos ámbitos–, no pueden generar transformaciones sustantivas por sí mismas en esas materias ​(Fernández y García, 2011).

De esta manera, se desactiva la capacidad de intervención del Estado Nación y se subordina las lógicas locales a las globales. Las instituciones corporación supranacionales y las instituciones locales adquieren más importancia que los Estados corporación de tipo nacional ​(Peck, 2010).

Recreación de la autogestión social alternativa

La autogestión ha existido desde la formación de las primeras sociedades humanas. Las culturas más ancestrales se han desarrollado, todas, de un modo autogestionado; esto perduró hasta que la implantación de los Estados desplaza la hegemonía de los grupos y las comunidades autogestionadas.

La experiencia de autogestión más plena y consistente del siglo XX, se dio en la España de 1936, que aprovechó el vacío de poder que quedaba tras un fallido golpe de Estado militar. Casi toda la economía estuvo bajo el control de los trabajadores organizados por sindicatos, dirigiendo las fábricas por medio de comités y asambleas. Igualmente, en Yugoslavia, donde el Gobierno socialista en 1950, tras haber roto sus relaciones con la Unión Soviética, declaró y promovió la implementación de la autogestión a la vez que redujo el control del Estado sobre la economía. Durante dos décadas se mantuvo la primacía de la economía autogestionada, sosteniendo altos índices de empleo y de educación, al menos hasta las crisis petroleras de la década de 1970.

A través de la autogestión, tanto el sistema capitalista como los modos de vida emergentes, se hacen realidad a sí mismos hoy. Lejos de ser un valor incompatible, se adapta perfectamente a los valores de cualquier sistema. Sin embargo, en medio del régimen capitalista global del siglo XXI, en el cual la gente libremente se acostumbra a escoger trabajar haciendo oficios que no les llenan la vida, la autogestión se hace imprescindible. En el nuevo milenio, cuando las iniciativas individuales y colectivas cada vez más se emprendan y se concreten autónomamente, libre de autoridades y sin depender de subvenciones de las administraciones públicas —que prácticamente ya no existen— y también sin someterse a dictámenes de las grandes corporaciones, la autogestión es un concepto insoslayable.

Podemos concluir que en medio de las crisis económicas y medioambientales de las sociedades globalizadas, la autogestión se convierte, cada vez más, en una estrategia vital de la sociedad y su desarrollo. Comenzando el siglo XXI, la autogestión se despliega alrededor del planeta como un nuevo estado de cosas de las sociedades humanas. Hacerse a sí mismo se vuelve la naturaleza humana de las culturas globalizadas ​(Fuente: El arte es verbo, no sustantivo, 2011).

Recreación de la autosuficiencia local

Desde 2008 la mayoría de la población mundial, más de 3300 millones de personas, viven en entornos urbanos. Si la tendencia sigue en aumento, se calcula que en el año 2050 la población urbana se habrá multiplicado por dos (Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, 2012). Con estos datos, y aunque la ocupación del suelo por parte de las áreas urbanas no es mayor del 3% de la superficie del planeta (Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2007), podemos decir que vivimos en un planeta urbano (Fuente: March y Rivera Fumaz, 2014).

Las ciudades que se dirigen a la autosuficiencia son aquellos sistemas complejos, diversos en todos sus elementos organizativos, que pueden adaptarse y transformarse en respuesta a los cambios esperados o inesperados que puedan surgir… Se forman a través de un equilibrio con el territorio circundante con el fin de disminuir su dependencia del exterior… La ciudadanía de estas localidades es capaz de innovar para adaptarse a los cambios, y de participar en la construcción conjunta de soluciones a las problemáticas de carácter local (Fuente: Suárez/Marta, 2016).

En los sistemas altamente conectados, es decir, donde existen muchas uniones entre todos los componentes, si ocurre algo en una parte del mismo rápidamente repercute en el resto. De forma contraria, los sistemas con subgrupos de componentes con fuertes conexiones internas, pero relaciones débiles con otros subgrupos, tienen mayor capacidad para auto-organizarse y seguir funcionando después de un cambio brusco e inesperado, debido a que sus subgrupos pueden seguir en funcionamiento cuando otros fallan.

Por otro lado, estos sistemas autosuficientes están regulados por ciclos de retroalimentación que influyen en la rapidez con que las consecuencias producidas por un cambio en una parte del sistema son sentidas y respondidas en el resto del mismo. Actualmente, en las zonas urbanas estos ciclos son a gran escala y difíciles de identificar, debido al proceso de globalización que han sufrido las ciudades. La escasez o la subida de precios de un producto pueden deberse a acontecimientos ocurridos en países lejanos –por ejemplo, conflictos armados o desastres climáticos que afectan a la producción y distribución de ese producto– siendo muy difícil para la población y los gobiernos conocer la causa exacta de lo ocurrido, reduciéndose su capacidad de actuación (Fuente: Transitando).

La mayoría de las grandes ciudades y metrópolis se concentran en los países en vías de desarrollo y emergentes. Esta urbanización está dando lugar a la congestión de las zonas urbanas, donde se alimentan la violencia y la contaminación, y al aumento de los desplazamientos entre el hogar y la ciudad como lugar de trabajo, consumo o de oportunidades culturales.

Las soluciones se dirigen principalmente a través de un replanteamiento y una transformación radical de las ciudades: la respuesta ambiental es densidad en lugar de dispersión, desarrollo del capital social y participación, buenos servicios públicos que hagan “sostenibles” a las ciudades, y desarrollo de actividades agrícolas también en la ciudad (huertos urbanos y periurbanos) (Fuente: WEEC/World Environmental Education Congress).

En las ciudades actuales hay una necesidad urgente de un nuevo conjunto de políticas económicas para iniciar la recuperación total. Sin embargo, las propias ciudades a menudo creen que deben esperar pacientemente hasta que el Gobierno o el ciclo económico las rescate… Sin embargo, lo único que nos ofrece el actual modelo económico son salarios planos, trabajo precario y amenazas existenciales de la ruptura ambiental.

Visto desde lo alto, nuestra situación puede parecer desesperada, sin embargo, hay semillas de esperanza, ya que algunas comunidades desarrollan modelos económicos locales que comparten prosperidad y protegen al planeta… (David Boyle).

“Lo que mantiene un sistema en su lugar, a menudo, es la falta de ideas sobre que las cosas pueden cambiar fundamentalmente y que existen alternativas reales y viables para organizar un sistema nuevo o próximo… Parte de la respuesta radica en la experimentación sobre el terreno y construcción de modelos que abarca el diseño y los principios de una nueva alternativa sistémica”. (Ted Howard, Democracy Collaborative)

En tercer lugar. Implementación del plan MNIP de Éxodo Urbano y Neorruralismo (pilotos de implementación con gobiernos locales innovadores).

En los años 60 el Banco Mundial impulsó la llamada “Revolución Verde”, que salvaría al mundo / del hambre. Consistió en fomentar la explotación agrícola de gran escala, con alto consumo en petróleo y agrotóxicos (pesticidas, fertilizantes de síntesis…), semillas híbridas de alto rendimiento y, en definitiva, intensivas en capital dedicadas al monocultivo para la exportación. En la práctica esto supuso la explotación agrícola capitalista de territorios amplísimos con un tremendo coste ecológico y social. En todo el planeta millones de personas son forzadas a abandonar sus economías de subsistencia para marchar a la ciudad o trabajar miserablemente en las explotaciones capitalistas agrarias o mineras.

En los años siguientes, y hasta el día de hoy, la situación no ha hecho sino empeorar. Este modelo agrícola trae unos efectos directos de deforestación y desertización muy peligrosos, así como los indirectos: pérdida de biodiversidad, agotamiento y contaminación de acuíferos, infraestructuras de agua, energía y transporte…

La biotecnología aplicada la está monopolizando un puñado de empresas… Con sucesivas fusiones de macro-transnacionales de los sectores químico- fármaco-agro-alimentario, toda la cadena alimentaria de al menos el 50% los habitantes en las ciudades del planeta, se encuentra en poder de unas 15 empresas.

La globalización económica tiene una base territorial

Hoy en día, el volumen de capital financiero que circula es mayor que el del capital productivo. El capital financiero es algo prácticamente virtual: son cifras de dinero que se trasladan instantáneamente de un ordenador a otro que se encuentra a miles de kilómetros, y que pueden arruinar a países enteros… Toda la producción, y con ella las condiciones vitales de los seres humanos, están subordinadas a esos movimientos especulativos, y ya no tienen mucho que ver, como hace unas pocas décadas, con las condiciones materiales del entorno en que se asientan. Las ciudades se han independizado del medioambiente local, y vemos cómo se rechaza lo local en favor de lo global y lo ecológico en favor de lo económico.

El campo actual es, en el mundo industrializado, el patio trasero de las ciudades, de donde se extraen recursos naturales por los cuales no se paga, o se paga muy poco… El medio rural está arrasado -social y ecológicamente- por las ciudades. La “huella ecológica” de las ciudades se expande imparable, absorbiendo recursos y escupiendo residuos.

La ciudad es una cárcel

Tras la “urbanización” de la población nos llega la “precarización”. Ya la vida en la ciudad no es segura en absoluto y desaparecen todas las perspectivas de futuro, pues parece que esto sólo cambiará a peor. La única participación posible en la sociedad urbana es a través del consumo… Concentraciones tan grandes de gente, donde la producción y el consumo son a gran escala, no permiten una participación efectiva de la población… Con una producción y consumo locales, con una vida económica autónoma, endógena, sin duda vendría un revitalecimiento de la vida comunitaria, de las identidades locales… Pero para ello habría que cambiar también toda la estructuración del territorio, tanto urbana como rural. Todas las infraestructuras de transporte, agua, energía… dispuestas para el tránsito internacional de mercancías y para la organización capitalista de la economía mundial…

Estamos buscando y creando alternativas de autogestión

Debemos trabajar en la creación de contrapoderes locales basados no sólo en uniones ideológicas, sino en la creación de estructuras económicas y políticas útiles, que solucionen de forma autónoma y auto organizada la mayor cantidad de las posibles necesidades que se presenten a las diversas comunidades.

Una buena forma de prevenir los futuros escenarios de miseria y precariedad es construyendo redes propias de auto-apoyo, estructuras productivas y reproductivas al margen del mercado global… Nuestra propuesta es una nueva apuesta por la autogestión… una fórmula de autodefensa frente al capitalismo global no sirve de nada sin un proceso previo de experimentación y aprendizaje… Hay que comenzar a experimentar la sociedad que queremos desde ya, y que es esa práctica la que hará evolucionar nuestras ideas, nuestra lucha, de acuerdo con la realidad. Llegados a este punto volvemos a la idea de territorio… Como elemento motor de esta transformación hemos optado por intentar transformar primero la economía local.

Están funcionando los Grupos Autogestionados de Consumo, que eliminan intermediarios… Por otro lado, está también el que los alimentos de cultivo ecológico están empezando a ser algo bastante valorado, como para que se emplee más tiempo y dinero en conseguirlos.

Nuestro proyecto quiere crear cultura autogestionaria, buscando que las comunidades locales se auto organicen para cubrir sus necesidades bajo intereses humanos y ecológicos. (Fuente: Okupación de Tierras Perriurbanas – Madrid).

Los grandes avances tecnológicos del mundo digital y la mejora general de los accesos y transportes abren nuevas posibilidades a lugares antaño remotos y deprimidos. La vida rural ya no tiene por qué identificarse exclusivamente con el sector primario, múltiples ocupaciones actuales pueden desarrollarse a distancia a través de Internet. Además, la oferta de mejores servicios a la población rural asentada, podrían generar empleos que a su vez mantendrían y aumentarían esa población en una retroalimentación constante.

La dificultad económica de los jóvenes para acceder a un trabajo y a una vivienda por la despoblación de los territorios rurales, podría tener una “solución conjunta: el éxodo urbano”. El fenómeno inverso que se vivió durante la industrialización, cuando los campesinos se mudaron a las ciudades para encontrar empleo en las fábricas. Ahora puede ser que la gente de la ciudad sea quien tenga que volver a los pueblos pequeños para permitirse un hogar y un trabajo.

(Fuente: El Éxodo Urbano es la Solución a muchos problemas en las Ciudades // Éxodo Urbano: Los jóvenes vuelven al entorno rural)

Comentarios sobre “Apuntes sobre la reestructuración de la economía nacional de dinámica interna

  1. Buenas noches,
    Me parece entrever la aparición de una corriente política que retoma la autogestión como modelo económico que hizo su aparición durante el velascato con las EPS ( Empresas de Propiedad Social ) lamentablemente enterradas por el liberalismo económico que actualmente está en cuestión, manejado por el empresariado peruano y grupos de poder que en verdad son depredadores y netamente crematísticos, sin doctrina ni planes expansivos para que funcione su “chorreo”.
    Saludo la aparición de un movimiento político que se fundamente en este esquema de crecimiento de solidaridad económica. Sin embargo, para que tenga vida y esencia, debe sustentar en una ideología política, considerando los análisis y teorías esbozados por estudiosos y analistas como Piketty, Sontag y última encíclica del Papa Francisco sobre el capitalismo salvaje, entre otros.
    Saludos
    Antonio

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