Ideología y política: alternativas de innovación Socio - Política | MNIP

Ideología y política: alternativas de innovación Socio – Política

Globalismo y crisis de las ciencias sociales

En el Perú, la mayoría de las instituciones de la sociedad política y la sociedad civil no se construye con sólidas bases ideológicas. Sus motivaciones están en relación tan solo con la gestión y no con la innovación del ‘orden existente’. Este hecho social deviene, finalmente, en la impotencia y desaparición progresiva del liderazgo de las instituciones. Y esto, a su vez, en el deterioro y la extinción de la organización social como antesala del caos, la corrupción y la violencia generalizada… ¿Qué está pasando con nosotros y con nuestro mundo?

Todos estamos implicados en una crisis terminal de la civilización industrial y de las ciencias sociales que fueron su base y fundamento. La Sociedad Contemporánea —o capitalista— y sus teorías sociales científicas han llegado a su límite. He ahí nuestra impotencia ideológica y organizacional. Entonces, ¿qué hacer?…

La respuesta incluye una actitud de apertura hacia lo desconocido e inesperado, y un panorama teórico más amplio que nos lleve a sobrepasar las barreras disciplinares de las ciencias sociales para encontrar soluciones compatibles con la naturaleza compleja de la problemática global actual; hacia la transdisciplinariedad, que sería el nivel máximo de integración y complementación de los conocimientos y experiencias que necesitamos. Así se borrarían los límites que existen entre las ciencias con el objetivo de integrarlas en un sistema único y superior, en una instancia científica capaz de imponerse por su autoridad y productividad a todas las demás (Cândida, 2010).

La respuesta incluye una actitud de apertura hacia lo desconocido e inesperado, y un panorama teórico más amplio que nos lleve a sobrepasar las barreras disciplinares de las ciencias sociales para encontrar soluciones compatibles… Clic para tuitear

Desideologización e inviabilidad del desarrollo

Existe una palabra que actualmente no circula mucho en las organizaciones: ideología. He ahí el problema, porque la historia humana es una crónica de conflictos ideológicos. Porque es precisamente nuestra ideología –las creencias que constituyen nuestro credo, nuestra doctrina, nuestra verdad– la que ocasiona que nuestras instituciones sean más o menos adaptables, innovadoras, inspiradas y nobles (teniendo en cuenta que Charles Simeón, un clérigo del siglo XIX, dijo que “la verdad no está en el medio ni en un extremo, está en ambos extremos”, en el manejo de paradojas, de contradicciones) (Gary Hamel, 2013).

La crisis de los partidos políticos tiene su fundamento en la carencia de una ideología científica. Toda ideología científica describe y postula un modo de pensar y actuar sobre la realidad objetiva. Es un conjunto de juicios críticos y de valor que plantea un punto de vista superior a la realidad vigente. Es una representación de la realidad como red interconectada y como programa de acción (…) En los partidos políticos actuales prima la ideología conservadora; es decir, el mantener el statu quo y rechazar la polémica en torno a la moral conservadora. Los partidos políticos así son ante todo organizaciones preocupadas por su propia supervivencia; es decir, por conseguir votos, sin importarles los principios ni sus propios postulados.

Corrupción sistémica y oportunismo

Es interminable la lista de problemas con los que se enfrenta nuestra sociedad. Padecemos el hedor y la podredumbre moral de una civilización industrial moribunda, donde sus instituciones, una tras otra, se precipitan en una ciénaga de ineficacia y corrupción (…) Ya no es posible resolver dentro del marco de esta civilización los problemas más urgentes de hoy, desde los de la energía, la guerra y la pobreza hasta la degradación ecológica y la quiebra de las relaciones familiares. El rígido dogma teológico del mercado libre y el goteo de los beneficios de arriba hacia abajo que postulan los políticos no va a solucionarlos (…) (Toffler & Toffler, 1995).

“La corrupción no es causa sino efecto del sistema capitalista implementado en nuestros países, por tanto la 'lucha contra la corrupción' es una venda para no permitir luchar contra el sistema” Clic para tuitear

La corrupción no es causa sino efecto del sistema capitalista implementado en nuestros países, por tanto la “lucha contra la corrupción” es una venda para no permitir luchar contra el sistema (…) Debemos por tanto atacar y combatir al sistema y no disfrazar ello con la “lucha contra la corrupción” que ataca a las personas como personas corruptas, el cual nos ha sometido a una lucha insostenible que nos terminan convenciendo de que somos corruptos y que nos merecemos la miseria en que vivimos; eso no significa dejar en la impunidad los actos de corrupción, pero ese no es el objetivo final que debemos plantearnos.

Nuevos componentes del desarrollo nacional

Primer componente. Reforma, nacionalización y reconstrucción. El desarrollo invasivo del Capitalismo Global en los países ‘tercermundistas’ ha ocasionado, en gran parte, la destrucción de las economías tradicionales y una extremada explotación de la riqueza natural de estos países, convirtiendo a las sociedades medievales de ayer en sociedades de millones de campesinos desarraigados, prácticamente sin empleo, en tan solo un pequeño ínterin de 30 años.

Segundo componente. Desarrollo a escala de la pequeña empresa. Este sería el principal aspecto micro del desarrollo económico por distribución de la riqueza social, sobre la base de la socialización del capital, la tecnología y la gestión.

Tercer componente. Desarrollo local autónomo. El desarrollo capitalista del Perú no evolucionó desde sus propias bases locales como sí lo hicieron los países hoy desarrollados. Fue impulsado desde fuera y tardíamente (a inicios del siglo XX) por intermediación y solo a nivel urbano central (no por difusión manufacturera y agroindustrial). Esta fue la condición constitutiva del desarrollo nacional centralizado del país —a la que corresponde su conformación económica, demográfica y política capitalina macrocefálica—, y el consiguiente raquitismo pueblerino de sus provincias (más aún el de sus provincias andinas y amazónicas).

Cuarto componente. Desarrollo a través de procesos de innovación cultural y organizacional de la sociedad. La sociedad peruana mayoritaria no solo sufre la crisis general del Globalismo de hoy, sino la crisis general de las teorías económicas, sociales y políticas mundiales, ya sean convencionales o antisistémicas, tanto por el lado del Globalismo como del Nacionalismo.

Sociedad andina trascendente

La hipótesis sobre el resurgimiento científico de la Sociedad Andina está en relación indisoluble con la crisis general del Sistema Capitalista Global. No solo en relación con uno de sus modelos vigentes de desarrollo macroeconómico, ya sea “neoliberal”, “estatista” o “nacionalista” en boga. No está en crisis un modelo económico del Capitalismo; está en crisis todo el sistema histórico del Capitalismo como sociedad (1750-2050). El Globalismo (1950-2050) es el tercer y último periodo de esta sociedad. La crisis general que todos percibimos es la crisis de autodestrucción de este periodo y de la época del Capitalismo, y del surgimiento de otra época: la Tecnocracia, por apropiación del saber científico técnico de la humanidad.

Actualmente, cuando el Capitalismo de mercado global, Globalismo o Sistema Capitalista Global (George Soros) que vivimos, como tercer y último periodo de la Sociedad Capitalista, se encuentra en extinción, surgen los factores clave de producción social (FCPS) de la próxima civilización. Estos FCPS serían el capital saber, el trabajo autogestionario y la distribución del producto social por productividad, como antítesis de los FCPS del capitalismo: el capital dinero, el trabajo asalariado y la concentración de la ganancia. Tal situación humana planetaria ha creado hoy las condiciones extraordinarias para el resurgimiento científico técnico de una Sociedad Andina Trascendente.

"Los actuales Factores Clave de Producción social (FCPS) serían el capital saber, el trabajo autogestionario y la distribución del producto social por productividad" Clic para tuitear

Desarrollo territorial y neorruralismo

En 1959, solo el 30 % de la población mundial vivía en las ciudades, en 2000 ya era el 47%, y para 2030 se estima que alcanzará el 60 % (5.000 millones).

La dificultad económica de los jóvenes para conseguirtrabajoy acceder a una vivienda, y la despoblación de los territorios rurales podría tener una solución conjunta: el éxodo urbano. El fenómeno inverso al que se vivió durante la industrialización, cuando los campesinos se mudaron a los grandes núcleos para encontrar empleo en las fábricas. Ahora puede ser la gente de la ciudad quien tenga que volver a los pueblos pequeños (en concreto a las localidades que no alcanzan los 5.000 habitantes) para tener un trabajoy permitirse un hogar.

Los grandes avances tecnológicos del mundo digital y la mejora general de los accesos y el transporte abren nuevas posibilidades a lugares antaño remotos y deprimidos. La vida rural ya no tiene por qué identificarse exclusivamente con el sector primario, múltiples ocupaciones actuales pueden desarrollarse a distancia a través de Internet. Además, el mantenimiento de la masa forestal o la oferta de mejores servicios a la población rural ya asentada podrían generar empleos que a su vez mantendrían y aumentarían esa población en una retroalimentación constante (Neorrurales: Contra la corriente de despoblación rural).

El desarrollo territorial es un proceso que intenta lograr una mejora del ingreso y de las condiciones de vida de la gente que vive en un ámbito territorial (…) No es la simple aplicación de políticas nacionales en los ámbitos provincial y municipal. El desarrollo territorial requiere que las estrategias sean elaboradas a partir de la movilización y participación activa de los actores territoriales. Se trata de una acción surgida “desde abajo”, no elaborada “desde arriba” por las instancias centrales del Estado o de la región.

Prototipos de desarrollo territorial por autosuficiencia

El Globalismo, como tercer y último período del Capitalismo, se deteriora, se descompone, se corrompe; sobre todo sus liderazgos, principalmente los políticos; y todo el sistema organizacional, reflejo de tales liderazgos; aunque es particularmente evidente en las grandes inversiones público privadas de infraestructura vial, energética, acuífera, urbana, etc., cuando el desarrollo de la economía y la sociedad sería, más bien, producto de una sumatoria numerosa de pequeñas obras de interconexión multilocal que permitan un desarrollo por distribución de la riqueza social creada en ámbitos territoriales regionales.

La creación de pequeñas localidades rurales sostenibles implicaría la organización de algunos cientos de familias de forma autosuficiente en pequeños espacios territoriales. Estas localidades pueden producir y autogestionar todos los bienes y servicios básicos que necesita una localidad que se desarrolla por sí misma: desde la energía, la educación, la salud, el comercio, los servicios de comidas y bebidas, el cuidado de niños y ancianos, la horticultura y la crianza de animales menores, el deporte y la recreación, la transportación de personas, las microfinanzas, así como el reciclaje, la limpieza y el ornato.

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