Carta abierta al país | MNIP

Carta abierta al país

Apreciado(a) lector(a),

La presente tiene por objeto poner a su consideración el manifiesto del Movimiento Nacional de Innovación Política – MNIP, que estamos proponiendo constituir prontamente. Hemos tomado la iniciativa de promover su constitución por la incapacidad manifiesta de la clase política para exponer una explicación esencial y como proceso sobre la situación de crisis general que vive el país y América Latina, y más aún cuando se trata de presentar alternativas sistémicas de solución.

El desempleo, y el subempleo aún más, así como las brechas entre riqueza y pobreza consiguientes, son el problema número uno de la sociedad mundial. La tecnología de punta, la digitalización de procesos y la robótica necesitan cada vez menos de mano de obra. El actual sistema capitalista global no necesita si no una pequeña fracción de la actual PEA mundial. En tal sentido, el problema de fondo sería la incapacidad sistémica de las clases sociales dirigentes para crear nuevos puestos de trabajo al nivel de los que son destruidos por el desarrollo tecnológico; teniendo en cuenta que esta incapacidad tiene una causalidad cognitiva e ideológica oculta: la crisis de las ciencias económicas, sociológicas y políticas, que han llegado a su límite a fines del siglo XX.

El mundo ha cambiado esencial y radicalmente los últimos 50 años, más de lo que ha cambiado en los 2,000 años precedentes, pero las teorías explicativas y constructivas de la realidad no lo han hecho de la misma manera. He ahí el problema. Estamos frente a la crisis de autodestrucción del Globalismo (décadas 2010 – 2030) y frente a la crisis de surgimiento de una nueva época, el Poscapitalismo o Tecnocracia, la llamada Sociedad del Conocimiento. Estas crisis explican la impotencia política, así como la violencia y el caos social. ¿Qué hacer?

Los modelos económicos y la desigualdad socioeconómica

La economía mundial incluye tres grandes modelos económicos: el modelo económico de mercado global –conocido como Neoliberalismo–, que tiene como núcleo estructural las corporaciones supranacionales (existen más de 80,000 corporaciones supranacionales y alrededor de 600,000 subsidiarias, que juntas dominan el 80% del comercio internacional); el modelo económico de Estado (empresas estatales) y paraestatales (como Odebrecht y las tantas empresas que contratan con el Estado para obras de infraestructura, servicios, consultorías, etc.); y el Modelo Económico Ciudadano, el de las micro y pequeñas empresas, que ocupan al 75% de la PEA en nuestro país.

La teoría económica, la teoría política y el Estado están centrados en el desarrollo de los dos primeros modelos —el de mercado global y el de Estado—, y en sus contradicciones. No consideran el desarrollo económico social sin estos dos modelos como columna vertebral; es
decir, sin la inversión extranjera y sin las exportaciones —como, por ejemplo, la minería—, que es la base sobre la cual se desarrollan ambos modelos.

Como se podrá percibir, las teorías y modelos del crecimiento y el desarrollo, tienen como única variable al capital dinero: la inversión extranjera y las exportaciones, y no al trabajo ni a la situación de la PEA. He ahí la causalidad ideológica de las grandes brechas de desigualdad. Esto es lo que explica la violencia y el caos que percibimos en América Latina.

En Chile, por ejemplo, el país “ejemplar” de América Latina, las proporciones de riqueza y pobreza son las siguientes: el 1% de la población concentra el 26.5% de la riqueza; ampliando los rangos, el 10% de la población concentra el 66.5% de la riqueza. Consiguientemente, en el 90% de la población restante se distribuye el 33.5% de la riqueza. En tal sentido, el 50% de la población más pobre tiene para sí el 2.1% de la riqueza total. ¡Uno de los países más desiguales del mundo! Aunque tal situación es parecida a la de los otros países de América del Sur.

Estas pautas clave hacen claramente comprensibles las sentencias que citamos de seguida:

Llegado a un punto, el Capitalismo puede autodestruirse, porque no se puede seguir trasladando ingresos del trabajo al capital sin tener un exceso de capacidad y una falta de demanda agregada. Y eso es lo que está sucediendo. Pensamos que los mercados funcionaban y no están funcionando. Lo que es individualmente racional es que cada empresa quiere sobrevivir y prosperar, y eso significa recortar costos laborales aún más. Mis costos laborales son los ingresos laborales y el consumo de otros. Por eso es que es un proceso de autodestrucción.

(Nouriel Roubini, 2011)

Si el subdesarrollo del sistema produce una mayor desigualdad en los niveles de vida entre los diversos estratos sociales y las diversas regiones, no tendremos ninguna garantía de que no ocurra lo que más tememos: la violencia generalizada. Para evitar que se llegue a tal extremo, se necesita que no solo una minoría del país goce de cierto nivel de bienestar material, sino todos los ciudadanos. Esta meta no se puede alcanzar sin modernizar el sistema de distribución (centros y cadenas de concesión de capital, conocimientos, tecnología y gestión moderna dirigidas a los sectores Mype).

Lo que el país necesita, más que nada, son personas que tengan experiencia en iniciar, crear y administrar una empresa, experiencia en dirigir a otras personas, experiencia en administración financiera y así sucesivamente. Los gobiernos, por regla general, no entienden esto. En los últimos 50 años, por consiguiente, se ha socavado la capacidad del país para formar el potencial humano que necesita para el desarrollo. Se ha centrado en un desarrollo por inversión y por exportaciones. De hecho, el convertir las pequeñas empresas existentes en parte de modernas operaciones de comercio al por menor es, sin duda, la mayor realización social de cualquier país

(Peter Drucker, 1994)

El pensamiento de Nouriel Roubini y Peter Drucker, entre otros cientos de pioneros del Poscapitalismo, nos obliga a concluir que el Estado Peruano tendría que dejar como centro de su actuación la gestión de la dicotomía mercado global vs. estatización, y concentrarse en la modernización de la pequeña empresa local, lo que implicaría una revolución cultural y organizacional del trabajo como autoempleo, y la reestructuración del Estado Peruano como un Estado Social Ciudadano.

Todo ello con la misión de constituir y gestionar la tricotomía del desarrollo económico en Perú: la modernización y fomento del Modelo Económico Ciudadano como la base del desarrollo, la reorientación del modelo económico de mercado global como la directriz y la reforma del modelo económico de Estado y paraestatal como el complemento fundamental. Dentro de este cuadro conceptual habría que tener en cuenta un pequeño conjunto de aspectos fundamentales:

El Estado Social Ciudadano frente al Estado Corporación.

El Estado Corporación, creado desde los años 1980, producto del Globalismo, cuya razón de ser es la creación de condiciones competitivas para provocar el arribo del capital financiero al país, abandonando las políticas del Estado de Bienestar del siglo XX (educación, salud, vivienda, etc.), tendría que ser sustituido gradualmente por el Estado Social Ciudadano, que se construye a sí mismo impulsando el Modelo Económico Ciudadano. Este sería el protagonista del desarrollo de la sociedad y el país, pero sin cometer el error de estigmatizar y desmantelar las instituciones del mercado global y la economía estatal/paraestatal, que son, respectivamente, la directriz competitiva y el complemento fundamental del desarrollo económico en cualquier país.

La autogestión social y la autosuficiencia local.

Estos dos nuevos paradigmas recorren el planeta como la razón de ser de las personas y de las comunidades locales. Hacerse a sí mismo, independientemente, se vuelve la naturaleza humana de las culturas globalizadas. El mundo ha ingresado a reestructurarse sobre la base de regiones-economía que buscan la autosuficiencia, con poblaciones de cinco a diez millones de personas. Es decir, que pretenden no depender del Estado ni de las grandes corporaciones, sino de sus propias capacidades de producción social e interacción competitiva con otras regiones-economía del mundo.

La globalización del trabajo y el salario.

El desarrollo en el siglo XXI ya no es posible solo con la globalización del capital y un listado de importación/exportación de miles de mercancías estandarizadas, sin globalizar el trabajo y el salario. Esto significa que el salario mínimo global sería el objetivo crucial del desarrollo (equivalente a 1,200 USD en los países desarrollados). Solo así es comprensible el concepto de la inclusión social. El salario mínimo global sería el instrumento para el aprendizaje empresarial de los jóvenes, en el camino de crear sus propios proyectos y unidades empresariales, según el lema del Poscapitalismo: la distribución de la riqueza por conocimientos y productividad.

La promoción de una economía nacional competitiva.

El desarrollo, finalmente, tampoco es probable sin la construcción de una economía nacional por innovación estrategia y competitividad, sobre la base de nuestras extraordinarias ventajas comparativas, aplicando el conocimiento mundial y el propio ancestral a nuestra biodiversidad para el desarrollo económico social sostenible, en un marco de “construcción de un mercado interno en expansión para una producción interna en expansión”.

Apreciado(a) lector(a), hemos tratado hasta aquí de plantear, en líneas generales, la coyuntura global sin salida a la cual nos enfrentamos, sobre todo por el predominio de teorías políticas
vacías de ideología científica y sus débiles e impotentes instituciones. ¡Estamos sin liderazgos que guíen la acción mundial! Frente a todo ello, el MNIP planteará un programa de acción en tres planos:

  • En el plano cognitivo e ideológico. Crear contenidos teóricos por recopilación, resumen y síntesis de la producción intelectual poscapitalista mundial, al servicio de instituciones y líderes con actitud de innovación y liderazgo; producción que se publicará continuamente como Cuadernos de Resúmenes y Síntesis, manifiestos, artículos, programas y proyectos de innovación estratégica por seguimiento de tendencias y la coyuntura global.
  • En el plano político. Constituir el MNIP y movimientos regionales de innovación política (MRIP) para el apoyo a organizaciones políticas nacionales y regionales que participan en campañas electorales y proyectos de gobernación sobre la base de una clara visión ideológico-política del desarrollo territorial.
  • En el plano económico. Promover y gestionar programas de modernización empresarial, autogestión social y autosuficiencia local para el desarrollo de:
    • Pequeñas empresas locales en cadena, iniciando este proceso con la modernización del comercio minorista de productos y servicios de primera necesidad.
    • Centros poblados urbanos periféricos, sobre la base de pequeños conglomerados de 500 familias aproximadamente, y
    • Pequeñas localidades rurales contiguas a comunidades campesinas y nativas, a base de la experiencia mundial del Neorruralismo en el siglo XXI.

Según lo expuesto, ¿tendría interés en ser parte de una comunidad precursora que se disperse dentro de los múltiples emprendimientos regionales de innovación política, cultural, social y económica MYPE? Conversemos y asociémonos, una nueva sociedad en el siglo XXI, de menos a más, es posible ahora.

Comentarios sobre “Carta abierta al país

  1. Interesante propuesta contextual, pero como hacer para enganchar a cientos de espacios públicos, en donde a pesar de representar al Estado, este se encuentra ausente, como hacer para conectar mas de 1900 espacios y hacer que el cambio se torne concreto e irreversible, será tal vez, que es un tema sencillo de poner a los caballos delante de la carreta y no como sucede hoy.
    Saludos

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