Presentación | MNIP

Presentación

El presente manifiesto tiene el propósito de fundamentar la creación del Movimiento Nacional de Innovación Política – MNIP como programa de acción correspondiente a la teoría social del Globalismo: tercer y último periodo de la Sociedad Capitalista (1950 – 2050), la cual demuestra que la crisis del Globalismo o Capitalismo Global, desde los años 2000, sería una crisis final de autodestrucción sistémica y cambio de época, y que esta crisis final de grandes cambios y reestructuraciones no es ni caótica ni producto del azar, sino que obedece a patrones claramente discernibles.

Es interminable la lista de problemas con los que se enfrenta nuestra sociedad. Padecemos el hedor y la podredumbre moral de una civilización industrial moribunda, donde sus instituciones, una tras otra, se precipitan en una ciénaga de ineficacia y corrupción. Ya no es posible resolver, dentro del marco de esta civilización, los problemas más urgentes de hoy, desde los de la energía, la guerra y la pobreza hasta la degradación ecológica y la quiebra de las relaciones familiares. El rígido dogma teológico del mercado libre y el goteo de los beneficios de arriba hacia abajo que postulan los políticos no va a solucionarlos.

Sin embargo, los cambios bruscos que ahora experimentamos dan por sentado que vivimos una transformación gigantesca de nuestro modo de vivir, trabajar, actuar y pensar, porque lo que ahora sucede es una revolución global de enorme magnitud; pero estos grandes cambios no son caóticos ni aleatorios, sino que de hecho forman una pauta definida y claramente discernible. De tal forma que, analizados desde esta perspectiva, muchos acontecimientos, aparentemente desprovistos de sentido, resultan de pronto comprensibles. Las líneas generales del cambio empiezan a emerger con claridad. La acción por la supervivencia vuelve a ser posible y probable. En resumen, la premisa revolucionaria libera nuestra inteligencia y nuestra voluntad.

Alvin Toffler, 1995

La teoría social del MNIP, en tal sentido, pretende recopilar, resumir y sintetizar –como Cuadernos de Resúmenes y Síntesis– la información relevante sobre la crisis sistémica, así como las nuevas hipótesis y paradigmas del poscapitalismo en la economía, la sociedad y la política mundiales que estarían configurando el surgimiento de una nueva época: la Sociedad Poscapitalista o Tecnocracia. Y consiguientemente, servir significativamente a la identificación y estructuración de los nuevos principios de una ideología científica que tendría como fin la reconceptualización de la sociedad mundial en sus aspectos fundamentales y como proceso, la misma que sumaría un conjunto de guías y pautas de orientación para los tiempos actuales de transición entre la Sociedad Capitalista y la Sociedad Tecnocrática.

En tal sentido, los Cuadernos de Resúmenes y Síntesis (CRS), a editar los años 2020, 2021 y 2022 a modo de Enciclopedismo Poscapitalista, por seguimiento de tendencias, podrían cumplir una tarea ineludible de reorientación de la sociedad política y la sociedad civil del Perú en los tiempos del Globalismo supranacional (ANEXO 02).

Impotencia y reivindicación ideológica

La mayoría de las instituciones de la sociedad política y la sociedad civil no se construye con sólidas bases ideológicas, sino que, más bien, sus motivaciones están en relación tan solo con la gestión y no con la innovación del ‘statu quo’. Este hecho social deviene, finalmente, en la impotencia y desaparición progresiva del liderazgo de las instituciones. Y esto, a su vez, en el deterioro y extinción de la organización social como antesala del caos, la corrupción y la violencia generalizada. ¿Qué está pasando con nosotros y con nuestro mundo?

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Todos estamos implicados en una crisis terminal de la civilización industrial y de las ciencias sociales que fueron su base y fundamento. La Sociedad Contemporánea y sus teorías sociales científicas han llegado a su límite. He ahí nuestra impotencia ideológica y organizacional. Entonces, ¿qué hacer?

La respuesta incluye una actitud de apertura hacia lo desconocido e inesperado, y un panorama teórico más amplio que nos lleve a sobrepasar las barreras disciplinares de las ciencias sociales para encontrar soluciones compatibles con la naturaleza compleja de la problemática global actual. Fuente: Cándida, 2010.

Por tal razón, nuestra primera obligación es reivindicar y justificar el uso de la palabra ideología —tan desvirtuada y tergiversada durante los últimos 40 años—, y sustentar nuestro trabajo como una propuesta ideológica científica inter y transdisciplinar que pretenda influenciar significativamente en la reconstrucción cultural y organizacional de la sociedad peruana.

El ambiente de desideologización mundial a enfrentar

Existe una palabra que actualmente no circula mucho en las organizaciones actuales: ideología. He ahí el problema, porque la historia humana es una crónica de conflictos ideológicos. Porque es precisamente nuestra ideología –las creencias que constituyen nuestro credo, nuestra doctrina, nuestra verdad– la que ocasiona que nuestras instituciones sean más o menos adaptables, innovadoras, inspiradas y nobles (teniendo en cuenta que Charles Simeon, un clérigo del siglo XIX, dijo que “la verdad no está en el medio ni en un extremo, está en ambos extremos”, en el manejo de paradojas, de contradicciones). Fuente: Gary Hamel, 2013.

La farandulización de la política, que parte de la programación televisiva desesperada por mantener el rating, y cuyo efecto principal es la reducción de la confianza de los ciudadanos en la política, ocasiona la crisis generalizada de la legitimidad de la política, el surgimiento de liderazgos mediáticos populistas, la manipulación de la opinión pública y la creciente influencia de quienes controlan el “show mediático y político”. Fuente: Investigación de Manuel Castells (2009) / http://www.costabonino.com/ppalabras.htm

En tal ambiente de desideologización, los efectos que el uso de Internet puede tener en la esfera política pueden ser demoledores. Existen más de mil quinientos millones de seres humanos en todo el planeta conectados en red. La manipulación política, el fraude y la distorsión de la información –para, por ejemplo, captar votantes– también podrían explotar este escenario. De igual manera, el potencial de beneficio que entrañaría que los políticos ideologizados incluyeran Internet en su esfera de actuación es real.

Mientras tanto, periodistas y público prefieren mucho más la excitación escénica del debate entre líderes porque permite asistir a un pugilato simbólico donde lo importante es la personalización, la confrontación, el quién o cómo lo dice, o qué gestos de los combatientes permiten detectar sus habilidades, miedos, astucias, pasiones humanas, etc.

Es grave, pues, que un líder electrónico no necesite una organización con un programa ni poseer un mediano conocimiento de los temas objeto de discusión, que le baste con ser bastante espectacular y generar gestos simbólicos. Sin embargo, el futuro cercano se llena de malos augurios con esta vulgarización del liderazgo. Fuente: http://escuelapnud.org/biblioteca/pmb/opac_css/doc_num.php?explnum_id=744

Máxime cuando producir cambios es 80% liderazgo (crear teorías, misiones, alinear, inspirar y crear cambios radicales de menos a más) y 20% gestión (planificación, organización, presupuestos y solución de problemas). Por desgracia, en la mayoría de los esfuerzos de los últimos 20 años, los porcentajes están invertidos. Nuestras escuelas (…) continúan produciendo buenos ejecutivos: nuestra misión es producir líderes. Fuente: Sobre la base de John Kotter.

Treinta años atrás, pocas organizaciones pensaban en cambios radicales y por lo tanto la experiencia en el tema es escasa y no es fácil traspasarla a las nuevas generaciones de ejecutivos.

Sin embargo, todo tipo de indicios –anecdóticos, estadísticos, incluso biológicos– sugieren que alrededor del 15% de cualquier población busca y acepta el cambio; otro 15% lo rechaza, pese a todos los esfuerzos. Esto nos deja un vasto sector intermedio de 70%, que solo es reticente. No cometer el error de confundir reticencia con resistencia. Fuente: Sobre la base de Douglas Smith.

Mientras tanto la pobreza ideológica circundante es el enemigo número uno del desarrollo de la naturaleza humana, cuando millones están a la espera de liderazgos esclarecedores e inspiradores.

“Es grave, pues, que un líder electrónico no necesite una organización con un programa ni poseer un mediano conocimiento de los temas objeto de discusión, que le baste con ser bastante espectacular y generar gestos simbólicos”. Clic para tuitear

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