Pandemia y supervivencia ¿Qué hacer? | MNIP

Pandemia y supervivencia ¿Qué hacer?

La pandemia del coronavirus, en su fase de mutación e infección masiva, no puede ser enfrentada sin confinamiento masivo. Igualmente, este confinamiento máximo no puede ser enfrentado sin reponer una parte vital de los ingresos diarios perdidos o dejados de percibir por los confinados más vulnerables, que en el caso del Perú es equivalente al 60% de la PEA (12 millones de personas). Todas las demás medidas de infraestructura hospitalaria, vacunación y sanidad para la contención de los contagios Covid-19, así como las medidas crediticias dirigidas a la economía formal para evitar la quiebra empresarial en cadena dentro de esta, solo son complementarias. Lo medular de la guerra sanitaria es la sobrevivencia económica de la PEA vulnerable referida; es decir, el mantener a como de lugar su capacidad de consumo de bienes y servicios básicos para la vida. ¿Por qué?.

Porque el ingreso familiar de la PEA mayoritaria, y su capacidad adquisitiva consiguiente, es la principal fuerza estructural de la economía de cualquier país. Si la demanda doméstica se destruye, como viene sucediendo en el Perú, toda la economía del 90% de las familias peruanas se desplomaría en espiral descendente.

En tal sentido ¿A qué acciones de urgencia está obligado el Estado Peruano?

Está obligado a realizar dos shocks fiscales de inmediato. El primer shock consistiría en transferir ─cada mes─ una renta básica temporal equivalente a un salario mínimo vital de 930 soles, durante seis meses, a todas las personas desempleadas o emprendedores en quiebra sin excepción,hasta el 60% de la PEA global del país.

Este Shock fiscal de transferencia directa de liquidez en la base de la pirámide económico social, ha sido concebido y realizado históricamente en estadios de posguerra o grandes desastres naturales. Es una medida extrema sin la cual no es posible reconstruir la economía de ningún país en situación de quiebra o depresión extremas.

El segundo shock fiscal, después de los primeros seis meses de reactivación de la demanda social de bienes y servicios básicos, consistiría en un plan de microcrédito MYPE de choque, con una tasa de interés del 0%, en los niveles urbanos y rurales del país, para la remuneración de fuerza de trabajo y la adquisición de materiales. Todo ello con el fin de crear empleo autogestionario equivalente a seis millones de puestos de trabajo.

¿Estos shocks fiscales de reactivación económica, son posibles en el Perú?. Desde el punto de vista macroeconómico, son absolutamente posibles. Sin embargo, desde el punto de vista del liderazgo y la capacidad organizacional del sector público y la sociedad civil, no son posibles. ¿Qué hacer?…

VIABILIDAD DE LOS SHOCKS ANTIPANDÉMICOS EN EL PERÚ.

El Perú es uno de los países con la menor deuda pública y las mayores reservas internacionales netas – RIN proporcionalmente a su PBI para poder contrarrestar con estímulos monetarios el confinamiento masivo antipandémico y la depresión económica consiguiente.

Es decir, el Perú se encuentra en las condiciones y el momento ideales para emitir dinero, endeudarse e inyectar liquidez en la economía social en función de la reactivación, el crecimiento y el desarrollo socioeconómico del país desde sus propias bases locales y sectoriales, y convertir el desastre del coronavirus en una oportunidad histórica para la reconstrucción y reestructuración sistémica nacional, en el marco, también ideal, del cambio de época capitalismo – poscapitalismo.

Veamos un cuadro comparativo de deuda pública y RIN entre el Perú y otros países:

Si comparamos la deuda pública del Perú con la de Chile, aún más si lo hacemos con las de EE.UU. y Japón, podemos colegir que los niveles de solidez y desarrollo socioeconómico de un país no son afectados sino más bien favorecidos por sus niveles mayores de deuda pública aplicada a la creación de empleo masivo y economía ciudadana.

Chile tiene una deuda pública de 246,000 millones de dólares mientras que Perú tiene solo una de 73,000 millones de dólares. El primero tiene más de TRES VECES la deuda del segundo en términos absolutos. He ahí la diferencia de inversión en desarrollo económico entre ambos. Por otro lado, la creencia que el endeudamiento público genera inflación, es falsa en condiciones de crecimiento y desarrollo económico. Chile, EE.UU. y Japón, entre muchos otros países, demuestran que los economías más ricas y desarrolladas son las que generan más deuda pública. EE.UU. tiene una deuda equivalente al 104% de su PBI, y Japón una equivalente al 230% de su PBI. ¿Alguien puede cuestionar el crecimiento y desarrollo económico de estos dos países?.

Igualmente, las tan grandes RIN atesoradas en el Perú, equivalentes al 40% de su PBI, tampoco significa solidez y/o desarrollo económico nacional. Todo lo contrario, si algo significa es atesoramiento feudal, no capitalismo, menos capitalismo social o ciudadano. Chile tiene menos de la mitad de RIN que el Perú: solo 12.5% de su PBI, mientras que EE.UU. tiene el 2.05% de su PBI en RIN, y Japón excepcionalmente el 22.5%.

Concluyamos. La pequeña deuda pública y las grandes RIN del Perú, demuestran que en nuestro país no se ha invertido por décadas en un verdadero desarrollo económico. La consecuencia evidente es que hoy contamos con más del 60% de la PEA nacional con ingresos menores a 1000 soles a fines del 2019. Aunque, no es tarde todavía. El gobierno y el Banco Centra de Reserva del Perú – BCRP tienen la oportunidad histórica de hacerlo hoy: la pandemia del coronavirus, ha golpeado a nuestro país como a ningún otro en el mundo. ¿Qué podrían hacer ambos, urgentemente?:

  1. El BCRP podría emitir dinero equivalente a 20,000 millones de dólares (10% del PBI) para que el Estado peruano lo transfiera a modo de “dinero helicóptero”, mes a mes y durante seis meses, a 12 millones de peruanos(as) integrantes de la PEA en situación de desempleo o subempleo, todo ello para reactivar la demanda social de bienes y servicios básicos.
  2. El Estado peruano, seis meses después, podría endeudarse por 40,000 millones de dólares, duplicando su deuda pública actual, y sin ningún temor de no pago o default para reactivar la economía MYPE durante un periodo de tiempo de 12 meses. Habría recursos suficientes para dos shocks semestrales y de inyección de liquidez en el sistema MYPE rural y urbano, que pueden crear más de 6 millones de empleos temporales directos.

Existen mecanismos para inyectar liquidez en las amplias capas de la PEA a través de cuentas de banco individuales creadas en el mismo proceso. Sin embargo, la administración pública carecería de la capacidad organizacional y de control para diseñar, liderar y gestionar estas medidas de reactivación económica y reconstrucción social extraordinarias. En tal sentido, sin contar con el Estado, ¿Qué podría hacer la sociedad civil organizada?.

CAPITULACIÓN DEL ESTADO Y SUPERVIVENCIA SOCIAL, PROGRAMA DE ACCIÓN

Frente a la segunda ola letal de la pandemia del coronavirus y sus consecuencias, sin contar con el Estado peruano que ni siquiera puede vacunar a 150.000 personas en el país, ¿qué podríamos hacer como sociedad civil organizada para confrontar las inminentes y violentas fracturas de las grandes ciudades, así como el éxodo urbano desesperado hacia el campo para proveerse de alimentos y alejarse del contagio del coronavirus?. Pues bien, convertir tales tendencias globales de fracturación y éxodo urbanos en grandes oportunidades prioritarias de liderazgo. En síntesis:

Crear prototipos de barrios autosuficientes o “slow cities”
El urbanismo del siglo XX transformó el suelo agrícola en urbano. Actualmente, el reto del urbanismo del siglo XXI será el de regenerar las ciudades hasta convertirlas en una gran sumatoria de barrios autosuficientes. Así, un alto porcentaje de la población de las ciudades no tendrán que trasladarse diariamente a puntos alejados, con la consiguiente pérdida de tiempo, consumo energético y sobresaturación de costosas infraestructuras de transporte. La idea de barrios autosuficientes, con distancias que pueden recorrerse a pie en un tiempo máximo de treinta minutos, es uno de los ingredientes básicos de las llamadas slow cities. Estos crean su propia energía e incluso sus propios alimentos en cultivos verticales, huertos familiares, cubiertas verdes, jardines de frutales (y su propio empleo, educación, salud, vivienda, reciclaje y todos los servicios de forma autogestionaria).

Los barrios autosuficientes serán prontamente una realidad, y con ellos la humanidad habrá conseguido dar un gran salto histórico (Fuente: Ciudad Autosuficiente de Vicente Guallart).

• Diseñar y gestionar proyectos de éxodo urbano y neorruralismo
Una de las opciones más habituales de Europa para atraer nuevos habitantes a los pueblos rurales con pocos o exentos de habitantes, suele ser el de ponerlos en venta por un precio muy bajo. Tanto que por esa cantidad no se podría comprar ni un apartamento de 30 metros cuadrados en una gran ciudad.

Las personas que van a vivir allí compran el terreno. Además, tienen derecho a un espacio agrícola de unas 2 hectáreas y se encargan de rehabilitar la casa. Hecha esa inversión, ya no tienen que pagar nada más. Otro concepto asociado es el de ecoaldea: se trata de vivir de acuerdo a unos principios ecológicos y de autosuficiencia (energética, alimentaria y de empleo autogestionario). Los grandes avances tecnológicos del mundo digital y la mejora general de los accesos y transportes abren nuevas posibilidades a lugares antaño remotos y deprimidos. La vida rural ya no tiene por qué identificarse exclusivamente con el sector primario, múltiples ocupaciones actuales pueden desarrollarse a distancia a través de Internet.

La dificultad económica de los jóvenes para acceder a un trabajo y a una vivienda por la despoblación de los territorios rurales y las localidades que no alcanzaban a los 5.000 habitantes, podría tener una solución conjunta: “el éxodo urbano”. El fenómeno inverso que se vivió durante la industrialización cuando los campesinos se mudaron a las ciudades para encontrar empleo en las fábricas. Ahora, la gente de la ciudad tendrá que ser quien tenga que volver a los pueblos pequeños para permitirse un hogar y un trabajo. (Fuente: El Éxodo Urbano es la Solución a muchos problemas en las Ciudades).

Innovar y desarrollar cadenas integradas de autogestión microempresarial
En países no desarrollados como el Perú, casi todo el sistema de pequeños negocios minoristas de propiedad familiar en las amplias capas de la PEA es totalmente ineficiente. Sin embargo, cumple un papel de autoempleo local indispensable. Así, uno de los problemas básicos de estos países, que parecía no tener solución, es cómo convertir esos pequeños negocios familiares en modernos sistemas empresariales. El secreto está en la
habilidad de sus propietarios para desarrollar sus capacidades convirtiéndose en concesionarios de cadenas integradas de abastecimiento de bienes, servicios y tecnología.

Estas cadenas integradas son un excelente ejemplo de la organización futura: crean innovaciones continuas en la economía, planifican en forma conjunta, trabajan a escala, educan a sus asociados, practican la gestión moderna y provocan los cambios en el sistema financiero para que todos tengan acceso al capital, todo ello a base de la creación de centros
direccionales como centros de gestión de concesiones de capacitación, tecnología y microfinanzas.

Sin embargo, este reto de modernización de los pequeños negocios familiares, que podría ser el reto nacional más grande para cualquier país, necesita de cambios en el sistema financiero para que los pequeños empresarios tengan acceso al capital (A base de la correspondencia de Peter Drucker e Isao Nakaushi frente al desarrollo de Asia).

¡Organicémonos en torno al Movimiento Nacional de Innovación Política – MNIP y sus programas de autogestión social!
¡Lideremos los procesos de Innovación Política e Innovación Social indispensables para el desarrollo local autónomo!

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